Yo soy una de esas usuaria prepago. El común de la gente conoce con esta expresión a mujeres y/o hombres que venden su cuerpo. En éste caso no es así. Soy una prepago desde hace aproximadamente ocho meses cuando un funcionario de Empresas Publicas llegó a mi casa, en una de sus visitas imprevistas, y nos cortó el contrabando a nosotros y a muchas otras familias vecinas.
Por ese tiempo mi madre ya no vivía en la casa así que cuando se enteró gritó: “¿no les sacaron escoba ni los echaron?” No tuvimos más opción. A mí y a muchos vecinos nos tenían fichados. Optamos por que vinieran e hicieran lo que debían hacer: cambiar el contador común por otro en un material más liviano y hacernos entrega de la extensión de “alambre de contrabando”; además el nuevo contador trae un tablerito que permanece en un lado de la casa y sirve como monitor para saber qué cantidad de energía poseemos, cuando éste se acaba, de inmediato se suspende el servicio de energía; así sin más, nos quedamos sin luz.
El servicio de energía regresa cuando insertamos una tarjeta con un PIN de 20 números (que igual como las tarjetas de celular varía de precio), muy parecido a las recargas que se le hacen a estos móviles. Para ésto Empresas Públicas nos da una tarjeta de color verde (que es personal e intransferible) porque así ven en la base de datos qué vivienda solicita el servicio.
Como éramos (o somos) usuarios desconectados del “servicio público domiciliario”, desde que tengo conciencia, en deuda; con el valor que le vayamos metiendo, las empresas públicas (epm) nos ira “descontando” lo que debemos.

Pero no todo es color de rosa, así como algunos pueden sacar plata semanal, quincenal o día por medio, hay otras personas que no tienen siquiera “para el almuerzo de hoy”. Eso los pone en un limbo de “si hoy almuerzo o compro luz”; tales circunstancias hacen que vuelvan al principio de “quite y ponga” (quite luz, ponga contrabando).
En barrios periféricos como La Loma (corregimiento de San Cristóbal) día a día crece el número de usuarios desconectados, ya sea por circunstancias adversas o porque han heredado estas y otras deudas. Es tanto el extremo que como forma de pago consiguen quitarles el único patrimonio activo, “sus casas”. Esta realidad es más grave de lo que se cree en La Loma. Va en aumento la cantidad de personas nuevas en el barrio que han conseguido casa propia expropiando a otr@s.

En mí casa somos prepago y no sabemos hasta cuándo. Vivimos una realidad que nos obliga a reflexionar que en una noche como hoy nos quedaremos en 0.0, por lo que debemos ser más ahorradores. Hace más de un año se crearon las ligas de usuarios de servicios públicos, gente como usted y como yo que pueden enterarse de espacios que buscan salvar las necesidades que cada día más precisamos.
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Ánimo niña, esta en Colombia, cuando menos piense recuperan el cablecito del contrabando, jejje
mentiras, yo no dije eso, jejeje
me recuerdas algo de mi infancia, teníamos el contrabando para subsistir vendiendo arepas y una vecina que le tiene rabia a mi mamá (sin motivo alguno), llamó a las empresas y nos quitaron el cablecito.
aunque en esas épocas no tenían forma de convertirnos en prepagos, jeje
abrazos!
HOLA, QUIERO TRABAJAR EN ESTE CAMPO TAN LLAMATIVO Y NECESITADO POR LAS PERSONAS, ME LLAMA MUCHO LA ATENCIÒN.
COMO HAGO’???