Exclusión social y violación de los derechos fundamentales de los indigentes


Por Yuliana Paniagua
Creo el tema es muy importante y debería ser abordado, estudiado y debatido entre todos nosotros, ya que no deberíamos seguir ignorando la realidad de estos seres humanos, sin hogar, y que por situaciones del destino se han visto abocados a pedir limosna en las calles, para poder subsistir.

Antes de la reforma constitucional que tuvo lugar en Colombia en 1991, a los indigentes de todo el país y por tanto a los de la ciudad de Medellín, se les ignoraba y no se les reconocían sus derechos. En la práctica solo se les tenía en cuenta cuando tenían roces con la comunidad, es decir, cuando delinquían. El estado no les prestaba ninguna atención, en la medida que ellos no eran “útiles! a la sociedad.

Con la nueva Constitución el indigente comenzó a ser tenido en cuenta y se convirtió en habitante de la calle. A su vez el estado asumió la calidad de estado de derecho, social y democrático y empezó a reconocerlos como personas marginalizadas y por tanto con problemas económicos, de drogadicción, o de desplazamiento que merecen asistencia social con el fin de ayudarles a su recuperación, “resocialización” o reacomodación social, que no es otra cosa que intentar convertirlos en ciudadanos útiles, productivos y de paso hacerles tomar conciencia de que su subsistencia no debe depender de la caridad pública ni de la mendicidad.

En términos generales, cualquier estado, y más aún el colombiano, que partir de 1991 se precia de ser un estado de derecho, social y democrático, debe tener presente que la indigencia o cualquiera de sus especies, entre ellas el habitante de la calle, existe por causa de la marginalidad económica, social o política, (aquí entran las victimas de los desplazamientos) y es una persona humana y un ciudadano digno debe ser tratado sin violencia y con medidas de asistencia social que le permitan recuperar su dignidad humana.

De aquí se infiere que, la existencia del estado se justifica, si su fin primordial es la persona humana, en lugar del estado mismo.

3 comentarios

  1. Es un artículo muy interesante.

    Como estudiante de Trabajo Social he aprendido que las personas en situación de calle o habitantes de calle (como las llaman las más recientes políticas públicas), deben ser vistas más allá de la óptica asistencialista que ha demostrado generar una posición de comodidad para algunos (no todos), que optan por seguir en la calle solo porque saben que el Estado les dá algo.

    Pienso que sería más valioso si desde una perspectiva de derechos (que es un tanto lo que tu planteas: verlos como ciudadanos) se agencian capacidades y se contribuye a que se vean como parte útil de la sociedad en cuanto pueden adquirir (o tienen) saberes desde los cuales se puede generar su “resocialización”.

    Saludo,

    Cati

  2. Muy buen artículo, Yuliana. Porque pones sobre el tapete un tema que no es fácil de abordar y que tendemos a ignorar. Porque la persona sin hogar y que pide limosna tendemos a juzgarla como una molestia cotidiana y no como un fenómeno que no debería existir.

  3. Yo me sigo preguntando hasta que punto una persona “en situación de calle” es responsable de su situación, para mí todas las personas son libres y responsables de lo que hacen, y, aunque muchas personas son víctimas del terrible fenómeno del desplazamiento forzado, muchos otros se encuentran en esta situación por elección propia, y como dice cati, alguno prefieren seguir en esta situación porque de una u otra forma pueden subsistir de ese modo.

    Hace mucho tiempo leí algo que me llamó mucho la atención, que Medellín cuenta con albergues estratégicamente distribuídos al igual que baños públicos para las personas en situación de calle, y que ni los albergues ni los baños son usados masivamente como era esperado, pese los beneficios que pueden ofrecer estos albergues y baños.

    Personalmente, no me choca que, por ejemplo, alguien se monte amablemente a un bus a ofrecer un producto ó simplemente a pedir dinero, me chocan las historias rebuscadas que muchos usan y me choca la amenaza que algunos hacen, por ejemplo:
    “Yo podría estar en las calles robando, pero estoy aquí vendiéndole este producto”.

    El estado tiene mucha responsabilidad en este fenómeno, este es un tema bastante interesante para debatir, el problema es que es increiblemente extenso y con dificultad se puede llegar a una conclusión, hay que tener en cuenta, por ejemplo, qué factores familiares, sociales, psicológicos… -fuera del desplazamiento forzado- hacen que una persona deje su casa y termine “en situación de calle”, creo que para poder encontrar una solución definitiva a este fenómeno (por parte del estado y la comunidad en general), hay que mirar de qué forma las causas influyen en en que la solución propuesta sea útil ó no (como el ejemplo que les mostré).

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