Dos historias…


Frío

Foto Cortesía de: Catirestrepo

Foto Cortesía de: Catirestrepo

La Loma es “otro piso térmico”, la verdad es que yo nunca me había preguntado el por qué, siempre se lo adjudiqué a la altura, pero hoy en una tienda de mi barrio descubrí otro interesante motivo:

-Hola, que frío tan horrible el que esta haciendo, esto parece una nevera

-Uy si, que frío.

-Es que definitivamente La Loma es otro piso térmico, si estuviéramos por el centro de la ciudad no haría tanto frío

-Lo que pasa es que por allá hay más cemento, por eso hace tanto calor.

-Claro, y acá, por el contrario, tenemos bastantes árboles

Creo que es una de las ocasiones en que más feliz me he sentido con el frío lomeño, ya que me hace pensar en el montón de árboles que nos oxigenan y enverdecen la vida. Lástima que en la parte central de nuestra ciudad no se incentive la ploriferación de árboles; se los encierren en “celdas de cemento”; árboles que, además, podrían amortiguar la terrible contaminación sonora.

Deshonestidad.

La costumbre de vender productos en los buses y colectivos es algo muy normal en Medellín, lo curioso es que durante mucho tiempo de establecerse esta costumbre, no había llegado con tanta frecuencia a los colectivos Tax Maya de la ruta integrada con el metro.

Tal vez el auge del nuevo metrocable hiciera pensar a estos comerciantes que vender sus productos en esta ruta les sería favorable, el caso es que en el último año hemos visto como suben a esta ruta diversas personas, el señor que hace trovas a cada uno de los pasajeros amenizando el viaje, el señor que vende barquillos, el señor que tiene un problema en sus pies y se quita zapatos y se levanta sus pantalones para mostrar su problema, y hasta niños.

Pues bien, ayer, por azar, tuvimos la compañía de un niño que se subió a vender confites, el niño tuvo un poco de mala suerte, pues, luego de repartir sus dulces el colectivo se llenó y no se escuchaba lo que el niño decía (el saludo, el producto, el precio y la promoción), pues bien, como muchos de estos vendedores le dicen a uno que reciba por cortesía, así lo hice y lo hicimos muchos, lo triste fue lo que noté en la chica de adelante.

Cuando el niño estaba atrás la chica lo miró y volteó de nuevo hacia delante, luego de pasar entre las personas que estaban de pie, el niño llegó hasta nosotras, yo le devolví su producto y le dí las gracias, la chica se hizo la loca mirando hacia la ventana y empuñó la mano para que no se notaran los confites, el niño le dijo “señora” y ella parecía no escuchar, luego el niño hizo el segundo llamado y la chica le devolvió los confites…

Es cierto que uno puede ser olvidado, que a veces uno se quede con lo que le ofrecen sin pagarlo, por puro error, pero la chica demostró que no estaba ajena a la presencia del niño cuando volteó a verlo, me pregunto qué vale más, si un confite ó la consciencia tranquila de no robar a un niño que vende confites en un medio de transporte para subsistir.

Anuncios

8 comentarios

  1. […] les invito a que visiten una nueva entrada en el blog de ConVerGentes, clic aquí. Escrito en CRITICA? (MIA), para que lo piensen…, prevencion, salud y bienestar. Etiquetas: […]

  2. Que buenas reflexiones, buen contraste intertextual, el primer texto es bastante frío, aunque con una narración más bien calurosa. El segundo en cambio, es algo frío pero deja una reflexión muy cálida al terminarlo.
    Saludos desde Don Blog Pérez.

  3. La historia de la chica que recibe un confite de un niño (que espera que le paguen por él, o que se lo devuelvan) y trata de esconderlo para cometer un hurto ínfimo e innecesario, habla mucho de las costumbres morales con las que nos hemos criado y a las que nos hemos acostumbrado la mayoría de los colombianos.

    Es una verguenza nacional. Y una de las razones por las cuales mucha gente empieza por quitarle un confite a un niño y termina luego robándo en gran escala. La prueba más evidente: el grupo, nada pequeño, de politiqueros corruptos en el Congreso y en muchas otras instituciones sagradas del Estado.

  4. A mi me tocó ver algo parecido, pero lo peor es, que en este caso, el señor perdió los barquillos, pues la chica se hizo la dormida.
    Que feo que fue esto.

  5. Me devulves a las selvas de cemento que invaden nuestros entornos.

    La reflexión de las ventas en servicio público es una muestra del mismo desempleo y lo delicado de la parte social que invade las ciudades de Colombia.

    Abrazos armoniosos!

  6. Felicitaciones por tus reflexiones…

    Quisiera hablar de la situación del niño que mencionas (sé que hablamos del mismo por la descripción que haces de el): Lo he visto ya mas de una vez y he estado por escribir una crítica sobre el trabajo que realiza… En alguna clase trabajabamos el tema y apenas lo vi la primera vez supe que está desnutrido y me atreví a pensar que está siendo “explotado”, debido a la poca “vida” que tiene su actividad (habla demasiado bajo, camina lento y así el colectivo no esté lleno, su voz es casi que inaudible).

    Grandes descripciones te has mandado!

    Saludo

  7. Tomáz, las sensaciones que uno pretende transmitir son todo un reto, me alegra mucho haberlo logrado 🙂

    Don Álvaro, yo no creo que los colombianos seamos unos ladrones, aunque eso de que “el vivo vive del bobo” parece que si llegó a algunas personas, por desgracia.

    Camela, hacerse el dormido es algo que muchos hacen para hurtar un simple dulce, hay personas que se quedan con un dulce por error, pero hay muchos que se les nota que es a propósito.

    Lully, lo peor es que parecen aumentar día a día, al igual que crece el número de desplazamientos, la pobreza y el desempleo. Uno no puede evitar preguntarse donde queda el cuento de la responsabilidad social empresarial.

    Catirestrepo, pues sí, es el mismo niño, luego de no vender sus confites se sentó al lado del conductor y se veía bastante agotado y hasta triste, pero no se me había ocurrido pensar que estaba desnutrido, ahora que lo veo, tienes toda la razón, ¿qué podemos hacer al respecto? ¿perseguir al niño y llevarlo a una comisaría de familia? la verdad es que es bastante triste saber que se dan estos casos de explotación infantil y verlos en carne propia.

    Abrazos a todos 🙂

  8. […] Y es que estamos inmersos en el absurdo, en donde es un pecado acariciarse, pero vemos a un hampón atracando a alguien y nos hacemos los de la vista gorda, no se si Colombia sea el único país en donde vemos a una pareja mirándose a los ojos y nos echamos la bendición, pero observamos a un niño explotado laboralmente en un colectivo y le damos limosna para “aliviar la c…. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: