¡Edúcame por favor! no me sobrecargues.


La sociedad está en búsqueda de líderes y personas que encaminen el rumbo de cada nación hacia un futuro más equitativo y pacífico. Esa es la quimera de ensueño que siempre se ha pretendido cumplir a través de la formación escolar, académica y humanística de los individuos, en las diferentes instituciones de educación primaria, secundaria y superior.

Si está probado que la llave (ideal) que conduce hacia el progreso, es el avance en la educación, y no una imposición del más fuerte o una desaforada carrera política y armamentista, no parece lógico descuidar, en nuestro presente, los procesos educativos de quienes constituyen el futuro: los niños.

La numerosa población infantil de La Loma, (barrio-vereda de San Cristóbal)  requiere una formación integral para así poder canalizar el ímpetu y las energías propias de los menores. Existen las aulas y los recursos humanos, pero el aumento en la cantidad de niños, tanto por la fertilidad de las familias tradicionales, como por los desplazados y gentes nuevas que llegan a La Loma, conduce a una ambigua situación que desfavorece el correcto desarrollo de la educación primaria: se recibe un gran número de menores dentro de las aulas de clase pero se les ofrecen precarias condiciones en términos de calidad de educación.

Esto ocurre en un caso especial, del cual se puede tener referencias entre la comunidad docente y los padres de familia. El sitio: la más antigua escuela de donde se graduaron de Quinto de Primaria casi todas la actuales generaciones de habitantes desde hace más de 50 años. Se trata de La Escuela San Vicente Ferrer, ahora Sección Primaria de La Institución Educativa Loma Hermosa.

El caso puede ser debatible pero no se funda en vanos rumores de vecinos sino en fuentes fideignas que lo respaldan: las quejas de los niños y padres de segundo y primer grado. Sucede que entre muchos de los acudientes de estos niños hay descontento por los resultados de la implementación de un modelo educativo traído de España, en el cual se trata de habituar a los estudiantes, desde grados inferiores, a la dinámica universitaria. ¿Cómo? Empezando con los cambios de aulas (las cuales se disponen por materias) entre cada asesoría o clase. En este primer caso los niños disponen sólo de tres minutos, mientras suena una canción, para dejar de hacer lo que vengan haciendo en un salón determinado de clase, recoger sus útiles (que de por sí se extravían), para luego desplazarse a otras aulas para recibir las diferentes clases. Haciendo hincapié en esto, se puede recurrir a la subjetividad de quien escribe, mencionando que en las universidades este tiempo resulta mínimo para una población adulta en muchas ocasiones.

Como segundo tema a “denunciar” está la funesta situación de que debido el alto volumen de niños en la escuela, a muchos les toque estudiar de pie o sentados en el piso. Me parece muy preocupante que se presente un episodio de esta índole. en plena era tecnológica y en una ciudad donde la consigna es ser “la más educada”.

Según las directoras de grupo de los grados Primero uno y Segundo uno, esto se hace con el afán  de no dejar sin alfabetización a todos los niños que lo necesitan. Pero la manera en que esto se está implementando evidencia que se debe optar por una mejor estrategia para conseguir tal objetivo.

No parece justo que una profesora o profesor, deba permitir que un niño soporte una jornada de clases en una posición incómoda, nociva para su salud y que interfiere con las condiciones del aprendizaje. Urge presionar para que, en la medida de lo posible, se diezme la cantidad de alumnos o abocar  la penosa pero consciente obligación de no recibir más niños. No se trata de dejarlos a la deriva (puede consultarse con las escuelas aledañas la posibilidad de abrir más cupos) sino de promover conjuntamente una acción que genere soluciones por parte del Estado o de una autoridad competente como puede ser la Secretaría de Educación Municipal.

En tercera instancia a denunciar se basa en los comentarios de Juan Pablo (hermano de quien escribe) y su compañero Juan David, (ambos niños de escasos 7 años que se hallan cursando el grado segundo), quienes denuncia el cuestionable comportamiento de maestras que dicen: “…cuando serán que estos pelaítos acaban para poder irnos de aquí…”, en presencia del alumnado. Además ellas  llenan el tablero de contenido y  “…no nos dan tiempo de copiarlo todo, y por eso no atrasamos”.

Lo cierto y palpable es que, a la salida de la escuela, en las aceras de las casas vecinas a la institución educativa las madres se reúnen para compartir los cuadernos de los compañeritos de sus hijos para ver si el “uno” se atrasó y si el “otro” logró tomar los apuntes necesaros. Una rutina que se vive a diario. A esto  debe sumarse también la exagerada cantidad de tareas que se asignan para realizar en casa. Dichas tareas son tan extensas que terminan “robando”, en palabras llanas, el tiempo que todo niño requiere para su recreación y descanso.

Para finalizar, lo más inadmisible son “las consultas” que les ponen a hacer a  alumnos que, aún traen serias desventajas en procesos de lecto-escritura, desde la educación  pre-escolar. Por eso se quejan las madres de los niños de segundo grado, que se entreguen tareas tan largas y complejas, a pequeños que aún están aprendiendo  a leer y que fácilmente olvidan de dar los recados escolares a sus padres.

Esto refleja la falta de aplicabilidad de un modelo extranjero a una realidad diferente como es la de La Loma, donde la voz colectiva de los niños en este momento podría decir a gritos: “No me sobrecargues, por favor y edúcame como debe de ser”.

5 comentarios

  1. Pienso que el tiempo libre es precisamente eso, libre, sin embargo, soy de las que piensa que las tareas moderadas no son tan inútiles como las pintan, pienso que un poco de disciplina en un niño que se esta formando no sobra y no es tanto culpa de x ó y modelo educativo, en la mayoría de los casos es culpa de los padres.

    Me explico, vivo rodeada de niños, estos han crecido un poco y ya no se atrasan tanto, sin embargo, son sus padres quienes no los ponen a hacer sus tareas solos, por el contrario, ellos procuran obtener cualquier libro de consulta, tarea de algún compañerito ó conseguir algún computador para copiar de wikipedia la tarea de sus hijos (copiar sin explicarla a sus hijos, ó al menos hacer que la lea, muchos tienen el cinismo de entregar tareas con letra de sus padres), los padres casi nunca estan conformes con el modelo educativo porque en realidad no estan conformes con su propia mediocridad, los padres creen que una escuela debe dedicarse por completo a la educación de un niño, entonces no se preocupan por ayudarle a aprender, sino a ayudarle a cumplir -sin siquiera entender-.

    Recuerdo que en el colegio muchas madres se quejaban para hacer echar a un profesor porque le exigía a sus estudiantes que aprendieran y estudiaran, incluso exámenes tan estúpidos como las articulaciones del cuerpo eran motivo de protesta, entonces, ¿De quién es el verdadero problema? (yo creo que es de nuestra cultura mediocre, en la que hasta altos funcionarios copian y pegan de rincón del vago)

    Comparo el tamaño de la escuelita con el de una UNIVERSIDAD y creo que al menos para el desplazamiento y recoger los útiles 3min no es tan poquito, además, tienen el descanso para su esparcimiento.

    Lo que si considero preocupante es el sobrecupo, creo que con Eduardo Santos y Loma Hermosa no es suficiente para tanta gente, Me parece triste que los profes no realicen con cariño su labor y no vean la hora de terminar, creo que su PÉSIMO SUELDO motiva este tipo de situaciones, incluyendo las tareas “para desquitarse con los estudiantes”.

    Yo pienso que experimentar nunca sobra, hemos comprobado que con ese modelo colombiano permisivo en el que solo 3 niños (ó menos) podían perder el año no funcionaba y que un profe debía -ó debe?- regalarle el año a alguien que no ha aprendido NADA, además, cambiar de lugar puede ser útil para evitar la monotonía de una misma aula, teniendo en cuenta que los pequeños son los que más se aburren en un mismo sitio.

    Buen escrito, saludos al resucitado Jorge.

  2. no sólo creo que sea en esos grados, a ti te toca vivirlo con tu
    hermano, y yo con un sobrino, dónde se supone que termina
    una etapa la cual es esencial, el modo de estudio..

    para llegar a un bachillerato, el cual no les han enseñado a concebirlo. limitan a que los infantes trabajen y cumplir ellos
    con un “contenido” que realmente no sé a quien le sirva de algo..

    saludos

  3. Yo estoy claramente en contra de las tareas hasta cuarto de primaria. Con la jornada escolar debería bastar. Un niño aprende de mchas otras formas y jugar es una de ellas. El juego no lo llenará de información, pero la educación no consiste en llenarlos de información sino enseñarles a leer y a escribir muy bien, a razonar y a calcular. Eso se puede hacer en la escuela.
    La aberración que blueandtanit cuenta de padres que hacen las tareas de sus hijos no la conocía yo. Y es producto de ése modelo anticuado de ponerles tareas.

  4. Yo apoyo las tareas, pero en cantidad moderada y con preguntas claras y útiles que esten dirigidas al aprendizaje y no simplemente al cumplimiento, recuerdo que la madre de mi vecino en muchas ocasiones venía a preguntarme tareas tan mal formuladas que ni yo, que ya ando en la educación “superior”, las entendía.

    Por ejemplo, si un niño esta aprendiendo a leer, lo más lógico es que se le ponga a practicar en casa, yo me siento algo rara hablando de esto porque yo me aburría con los juegos de escuela y sabía leer y dibujar a temprana edad, tal vez por eso no apoye tanto esos juegos.

    Creo que en sentido educativo si se necesiten papás como los míos, que jamás nos hicieron una sola tarea y nos enseñaron las cosas más básicas e importantes desde temprano (jaja, recuerdo las preguntas entre mi papá y yo para aprender los nombres de la tabla periódica aún estando en primaria), como dije e insisto, no se trata tanto de cumplir, se trata de aprender, y para ello también se encesita un cambio en la forma en que los padres educan a sus hijos a la mediocridad.

  5. […] jugar, la falta de andenes que ponen en peligro la vida de los peatones, los injustos asesinatos, los modelos educativos que ponen cientos de tareas en el tiempo libre de los niños, entre otros miles de cosas que suceden a […]

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