Reciclar para subsistir no es cuestión de niños


Recuerdo con los ojos nublados la última vez que boté la basura de mi antigua casa, era un sábado alrededor de las 6:15am, con desechos de todo tipo, entre ellos algunos desechos de aquellos recuerdos que se iban a la basura y que no nos acompañarían a la nueva casa.

La mañana era agradable, bajar hasta el lugar donde se cruza la vía principal de Barrio Nuevo con la calle que baja hasta el puente de Zoila era un deleite matutino bajo el cantar de las aves y el sueño de los perros, esos que todavía ladran cuando algún extraño corre en medio de la noche, sin temor a las múltiples amenazas de muerte que pesan sobre ellos.

Abajo, en el cruce de vías mencionado, dos niños que habían vencido el sueño y el frío se encontraban con algunos costales abiertos (en ellos habían botellas y otros objetos), estos niños estaban como a la espera de las bolsas que yo traía en mis manos.

Ambos niños no debían tener más de 10 años, también había un adulto, pero desconozco si los acompañaba en la labor ó también botaba la basura. Lo primero que pensé fue que al buscar en las bolsas dejarían mucha basura en el suelo, la cual la recogería la niña con síndrome de down de la esquina, y luego pensé con vergüenza en mi modo de actuar…

Pensé en las infinitas ocasiones en que pudiendo enseñar a reciclar a mi familia pude evitar la madrugada de estos niños y ayudar en la conservación de nuestro moribundo planeta, pensé “si reciclara, estos niños podrían invertir su tiempo en otras actividades, tal vez el dinero ahorrado como producto del reciclaje no se convirtiera en inversión extra a la corrupción al beneficio de unos pocos, tal vez se reflejara en empleo para los padres de estos niños, en caso de que tengan padres, y en mejores condiciones de vida, no serían niños ojerosos con miradas soñadoras envuelta en cuerpos de hombrecitos que trabajan, serían simplemente niños. Soñar no cuesta nada”.

Pensé en el niño que vende dulces en el colectivo integrado de San Cristóbal, que ya se ve menos desnutrido, pero sigue realizando labores que no le corresponden para su edad, y es que un niño no debe estar reciclando de las basuras de todo un barrio un sábado a las 6:15am, tampoco debe estar vendiendo dulces en buses y colectivos ni artículos en los semáforos, y mucho menos debe estar viviendo de la mendicidad en las calles, como ocurre a menudo en la carrera 70. La niñez debe importarnos y TODOS debemos poner de nuestra parte para mejorar sus condiciones de vida, y aunque muchos no lo crean, reciclar es una de esas formas.

Esta claro todos debemos ser concientes de la importancia del reciclaje, y no se trata de esperar a que personas como Suso ó como estos niños reciclen por nosotros, exponiendo su salud e invirtiendo tiempo que podría ser usado en otras formas de progreso, se trata de que cada uno recicle, que señalice sus bolsas y las lleve a centros de reciclaje, y es que el tiempo que invierte en esto no tiempo perdido, es tiempo de vida para el planeta, es tener menos aguas contaminadas, gastar menos recursos, matar menos especies por nuestros desechos, es gastar menos espacio en rellenos sanitarios y más espacio en viviendas dignas, es promover otro tipo de empleos, es dinero que se ahorra y se puede invertir, por ejemplo, en la niñez y en mejorar su calidad de vida para un mejor futuro.

Aún estamos a tiempo… Y tú, ¿Qué decides?

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5 comentarios

  1. Tocas dos temas muy importantes.
    Podríamos emprender campañas para enseñar a separar los desechos. Pero, que hacer con los niños; esto es muy preocupante; y si a esto le sumamos la deserción escolar y la sobrepoblación…
    Definitivamente cada día es más difícil hacer algo; pero no es imposible.
    Deberíamos tratar este tema en una reunión.
    saludos.

    Camela (RESPUESTA)

    Totalmente de acuerdo 🙂

    Es triste saber que muchos niños trabajan porque sus padres los obligan a ello, que muchos son abandonados y es el único camino que les queda para susbistir, y ya que tocas el tema de la sobrepoblación, pienso que un niño que crece alejado de la educación porque esta trabajando le es dificil saber sobre métodos de control de natalidad, es curioso pensar que siempre en las condiciones más altas de pobreza se ve la mayor natalidad. ¿Qué podemos hacer nosotros?

    Abrazos y éxitos

    • Individualmente poco podemos hacer porque carecemos de el poder para enfrentar una realidad social de un tamaño descomunal. Pero creo que si empezamos por discutirlo acá, y luego en una reunión del colectivo, tal vez encontremos algunas acciones concretas en dos direcciones: una, encaminada a aliviar la carga de esos dos o tres niños que viste en el sector donde vivías, (en el caso de niños abandonados Bienestar Familiar se encarga de ayudarles) y la otra es hacer una campaña de prensa (usando nuestros blogs y el periódico Conexión) para involucrar a otros que sí tienen el poder para emprender acciones que contribuyan a aliviarle la situación a la niñez recicladora.
      La propuesta de Camela de tratar esto en una reunión me gusta mucho. `¡Hagámoslo! .

  2. De acuerdo don Álvaro, fuera de estas campañas, esta el hecho de que cada uno recicle en su casita 🙂

    abrazos y éxitos

  3. […] mucho más que un …blueandtanit en Privado: Caminando por La Loma…blueandtanit en Reciclar para subsistir no es …blueandtanit en HiperBarrio, mucho más que un […]

  4. […] se Pronuncian ConVerGentes en Pasarela de barriguitasConVerGentes en Reciclar para subsistir no es …henryelsucio en Dos años de existencia y los r…henryelsucio en HiperBarrio, mucho más que […]

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