Las edades del miedo


El viernes de la semana pasada a las 11:30 p.m. volvía de San Cristóbal hacia mi casa, caminando. Aparte de la irresponsable osadía de andar por ahí a esa hora lo que más me sorprende, me da tristeza y me cuestiona es que una mujer de aproximadamente 70 años de edad se dirigía, tras “acabar de planchar donde una señora”, hacia el sector de Bellavista y me pidió que la acompañara hasta el sitio donde se presume han estado ocurriendo las deplorables violaciones. Asustada me dijo: “Póngame cuidado, porque andar sola es muy ‘verraco’ y no se vaya hasta que pase por aquel ladito que allá ya no me da miedo”

¿Miedo? Es obvio, el miedo ha vuelto con macabros sucesos, y no hay edad que lo soporte y sea inmune a su influencia; todos tenemos temor de algo en la vida, pero ésta, la vida, que es lo más preciado, nos pesa cuando se ve vulnerable ante los peligros que, en este barrio-vereda, parecen resurgir lamentable y latentemente por estos días.

Sumado a este hecho, la tensión generada por la re-incursión de bandas en la comuna trece y los disparos casi que diarios en la zona limítrofe entre El Socorro (San Javier) y el sector de San Pedro (La Loma) causan pánico a las madres y “runrunes” en los vecindarios.

Se oyen rumores de todo tipo como que han visto de nuevo encapuchados por allí, que subió un camión con paramilitares por allá, que están amenazados tantos “fulanos”, que a un “perano” lo están buscando porque “tales y pascuales”, que pilas con los “sultanos” inocentes por ahí en la noche que, de pronto, muchos inocentes van a caer porque se va a “limpiar” el sector.

¡¿Otra vez?! ¿Cada cuántos años se disparan las olas de temor en los barrios?, porque es en todo Medellín donde el rearme y la drogadicción van en alza otra vez y nacen nuevos peligros y rumores que se roban la paz.

De un rumor a su confirmación, lo doloroso es que las amenazas hacia la vida no disten de la realidad y toque lamentar más muertes. O, peor, que se reviva una escena como la del 2003 que todos los que han vivido en este barrio quieren olvidar.

Si el miedo no conoce edades, es mejor que la prudencia sí les sea familiar porque, como con las brujas, los peligros… “de que los hay, los hay”

2 comentarios

  1. La sensación de impotencia ante esta nueva oleada de amedrantamientos, violanciones y violencia contra los habitantes de la vereda es grande.
    Me duele mucho que esto suceda y que El Estado no consiga darle seguridad a la gente.
    Muy duro tu relato y peor el miedo, que como bien dice un dicho marroquí (usado por Fassbinder como título de uno de sus films) devora el alma.

  2. Muy bueno el articulo,todos tenemos miedo de algo, y que puede producir mas miedo de encontrarse con un empapuchado o en medio de una balacera?
    Aunque suene rayado algun dia espero que pase eso, en mis caminatas nocturnas y cuando pase estare muy tranquilo esperando la bala disparada del lado derecho o izquierdo del conflicto…

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