De las cosas buenas


Ayer llamé a casa de mi buen amigo Milton y me encontré con la noticia de que se había marchado de casa. Me dio tristeza porque quizás me sería más difícil hablar con él ahora que se encontraba bastante alejado de la vereda, pero al mismo tiempo sentí una gran alegría, porque sé que cosas buenas le esperan de ahora en adelante.

El taller de literatura que se iniciara hace unos años en la Biblioteca Pública Piloto de La Loma, y que tuvo que suspenderse por su reducida asistencia, me dejó dos cosas de bastante valor; la primera, conocer a los que ahora considero buenos amigos, Milton y el señor Diego Magno; la segunda, fue conocer a uno de los mejores poetas que tiene esta ciudad y quizás el mundo entero; ese poeta es Jaime Jaramillo Escobar, uno de los integrantes más destacados del movimiento Nadaista, que se iniciara en Medellín a finales de los años cincuenta.

Cuando conocí a este par de muchachos, me di cuenta que la amistad no tiene límites de edad; eso es solo uno de esos prejuicios tontos que se ha inventado la sociedad. También me di cuenta de que en esta Vereda, en la que mucha gente piensa que solo se da bala, existen personas sensibles, que han encontrado en la literatura otro tipo de mundo; un mundo que prescinde de la superficialidad y la bagatela, un mundo sin frivolidades, en el que el alma desnuda se encuentra con la realidad.

Estoy segura de que en un futuro no muy lejano, este par de muchachos darán de que hablar.

Después tuve la oportunidad de conocer a ese otro grupo de muchachos que me devolvió la fe en esta vereda; Catalina Restrepo –nuestra mujer talento- , Isabel Paniagua – nuestra futura abogada-, Deneiber, que con sus manos mágicas pone a sonar cualquier instrumento, Yesennia, que es una joven echada pa delante, Catalina Urquijo, con ese amor tan grande hacia su carrera; y bueno, todos aquellos que han pasado por el grupo y que de una forma u otra han dejado su huella.
Y por último, hablaré de ese otro par de muchachos que depositaron su confianza en este grupo de locos; uno de ellos es Gabriel, que de director de la biblioteca se ha convertido en nuestro amigo; y el otro es don Álvaro, que con su alma transparente y su gran sensibilidad, nos ha enseñado tantas cosas.

Bueno, solo quería expresar esas cosas que siempre se piensan, pero que en su momento no se dicen. Pero bueno, nunca es tarde, ¿verdad?

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Una respuesta

  1. Hermoso post señorita camela, esta experiencia sin lugar a dudas no ha hecho crecer mucho en conocimientos y como personas, y creo yo, lo más importante, conocer grandes amigos, te cuento que a ese señor loco llamado Milton tmabién lo conocí hablando de literatura, hablando de un personaje que admiro bastante, Edgar Allan Poe, de ese entonces para acá ya han pasado muchos años, pero me alegro de saber que el mundo esta lleno de grandes personas y los seres más cercanos me lo confirman.

    abrazos y éxitos,

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