Crítica de la crítica


Se pide un espíritu crítico, siempre. Se pide ser capaces de cuestionar, de preguntar, de inquietarse, de dudar y de nunca tragar entero. Se critica al Estado, a la Familia, a la Educación, a la Televisión, a la Prensa, a los vecinos, a los amigos; no hay un juego, por simple que parezca, que no corra el riesgo de ser juzgado.

Se rumora, pero esta es una mera especulación intelectual sin aparentes hechos que la fundamenten. Hay espíritus críticos que pueden juzgar, con objetividad, hasta las más minúscula acción humana. Lo hacen con el pretexto de que por ser humana, ya puede ser causa de una serie infinita de consecuencias que pueden salvar, o condenar la especie.

Hay crítica menos extrema por supuesto, ésta mi favorita. La critica política es una que nunca se agota. No hay nada mejor que hablar mal del gobierno de turno diciendo lo malo que es y mostrando cómo podría ser mejor. Porque siempre podría ser mejor, eso todo el mundo lo sabe, menos los que gobiernan, claro.

Hacer una especie de metacritica no es tarea fácil, es como hacer un autoexorcismo. Imposible porque si el exorcismo supone una fuerza benigna que expulsa una fuerza maligna de un sujeto recipiente, siempre lo primera se pondrá como bueno y lo segundo como malo. Por tanto, la critica no puede criticarse a sí misma sino criticar algo que es malo y que vale la pena ser criticado, siempre en el nombre de la verdad, de lo correcto, de lo justo y de lo bello, (no en ese orden).

Ante la pregunta de que si los poetas son seres sin conciencia crítica respondo que no, pero no lo sostengo con vehemencia. Eso lo digo así no mas como por justificar la respuesta más fácil.

Lo que sí es cierto es que el poeta, tan crédulo como es, y en su afán de cantar la belleza del mundo, no podrá gritar con furor contra el político que no sostuvo al hombre que ante él vio caer, pero si con verdad podrá recordarnos a todos que:

“Nunca se manifiesta más la solidaridad de un hombre por otro hombre,
Que cuando ya la corriente lo ha arrastrado y se pierde de vista.
Porque ese hombre que no vemos y está librado a su destino,
Es nuestro hermano a condición de que nos deje tranquilos.”

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Una respuesta

  1. Amigo
    Ya hacía falta un toque filosófico en este sitio.
    Muy buen punto este que tocas, y esa estrofa de Geraldino Brasil, bueno, ni que decir.
    Saludos

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